El sitio en donde las madres ponían a sus niňos para que se estuvieran quietos y las dejaran en paz o para que comieran tranquilamente, lo podríamos llamar un “tacatá” sin ruedas.
EL CASTILLEJO
Escrito en La colección
CARRANCA
Una carranca es un collar con puas que llevan los perros pastores para evitar ser mordidos por un lobo, también se conoce como armas de un perro. Todavía se siguen usando en algunos lugares del norte de Espaňa pero por Extremadura es raro puesto que ya casi no quedan lobos (al menos por Alburquerque).
Algunas veces solían ser de cuero con puas de metal. En este caso todo el collar es de hierro.
Escrito en La colección
LA COLECCIÓN
La colección etnográfica Juan Castaňo no está debidamente inventariada y el número de objetos que contiene es desconocido (seguramente varios miles).
Tradicionalmente las gentes de Alburquerque han vivido de la agricultura y la ganadería y hasta hace menos de 20 aňos muchos vivían en el campo yendo solo al pueblo una vez al mes para buscar comida y en las ferias a “pasear”. Actualmente ya casi nadie vive en el campo, las familias que lo hacían se vinieron a vivir a Alburquerque con lo que todas las herramientas, instrumentos, “cacharros” de la cocina, … que en el campo resultaban inprescindibles pasaron a ser un estorbo inutil que, en el mejor de los casos, fueron a parar a un desbán o, en el peor, directamente a la basura.
Este último caso es lo que Juan Castaňo ha querido evitar recogiendo todo tipo de aperos del campo, objetos usados desde siempre en las antiguas cocinas, herramientas utilizadas en trabajos desaparecidos ya o apunto de desaparecer, …
Sin la labor de este hombre las generaciones actuales jamás sabrían como trabajaron sus padres y sus abuelos y todo este rico y ancestral conocimiento se perdería para siempre.
En la colección se puede ver de todo desde “cacharros” de cocina como cuencas de madera para el gazpacho, llares, estrebedes, cuernas para las especias, potes, cántaros, morteros, ….hasta herramientas de la ganadería y agricultura como campanillos, esquilas, herraduras, hachas, hoces, látigos, morrales, …. y muchas cosas más como cepos, armas, discos musicales de corcho, carteles de antiguas tiendas, braseros, vajillas, radios antiguas, máquinas de coser, maletas, ….todo lo que se pueda imaginar.
La colección se expone al público durante el Festival Medieval Villa de Alburquerque (celebrado a mediados de agosto) pero si alguien tiene interés puede ponerse en contacto con Juan Castaňo y solicitarle que se la muestre.
Como son tantas las cosas y los apoyos económicos son escasos este hombre está dispuesto a deshacerse de algunas (no todas) y venderlas. Así que si alguien está interesado en el tema aquí está su dirección y número de telefono:
Juan Castaňo
Teléfono: 924 40 06 38
Móvil: 646 31 73 26
c/ Pozo de Alcántara, 16-18, Alburquerque (Badajoz)
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EL CREADOR

Juan Castaňo y el Castillo de Alburquerque
Juan Castaňo es el alburquerqueňo que, con mucho tesón y paciencia, ha conseguido la que quizás sea la mas grande colección de herramientas y objetos de uso tradicional de toda Extremadura.
De profesión fontanero, aunque jubilado ya, jamás ha recibido ayuda económica alguna para montar la colección y no pretende enriquecerse con ello, solo le mueve su amor por “las cosas antiguas” y su interés por contribuir a que el turismo pase por Alburquerque, ya que son muchas las personas que se acercan a contemplar el museo sobre todo durante el Festival Medieval.
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EL LUGAR

Villa Adentro o Barrio de la Teta Negra (barrio medieval de Alburquerque)
La colección etnográfica “Juán Castaňo” se encuentra ubicada en el extremeňo pueblo de Alburquerque, en la provincia de Badajoz, en pleno barrio medieval. Concretamente en la conocida Casa de la Enfermería o Casa del Cordón. Esta casa fue utilizada hasta el siglo XVII por monjes franciscanos como indica el cordón anudado que recorre el dintel de la puerta y el lobo y el cordero, símbolos de la orden.
Los frailes franciscanos de Alburquerque, situados primero en el lugar conocido como Laguna del Vinagre y luego en la Ladera de la Peňa Horadada a unos 4 km de Alburquerque, se acercaban a la casa del cordón varias veces a la semana para curar a los enfermos de la villa.
La enfermería funcionó hasta que en el siglo XVII los frailes fueron obligados a trasladarse al Convento de la Madre de Dios (hoy iglesia de San Francisco) mucho más cerca de la población.
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